—Leticia, después de consolarla, Clara y Alejandro regresaron a la habitación.
Cerraron la puerta y Clara estaba a punto de decir algo cuando los largos brazos del hombre rodearon su delicada cintura, sellando sus bellos labios con ternura.
Clara sintió su urgencia y ternura, su corazón comenzó a latir más rápido. Levantó las cejas y cerró tiernamente los ojos, disfrutando de su abrazo. El hombre la sostenía con cuidado, como si temiera que desapareciera. Se besaron apasionadamente, los suspiros