—¿Estás espiándome de nuevo? — preguntó Alejandro burlonamente.
La joven mujer apretó los labios, sosteniendo la taza de café con ambas manos. —Realmente, no quiero que te lastimen.
—¿Me veo guapo en el video? — La gran mano de Alejandro se posó suavemente sobre su cabeza, con los cinco dedos deslizándose entre sus cabellos, acariciándolos con ternura.
Clara se inclinó y le dio un tierno beso en la mejilla. —Guapo, muy guapo.
Alejandro la abrazó por la cintura, dejando escapar un aliento cálido