Julio entrecerró sus agudos ojos de águila, con una actitud serena y tranquila, su presencia imponente, apretando fuertemente la mano de Andrés.
En todos los aspectos, no cedía ni un solo ápice.
—La situación en la pista de carreras la vez pasada molestó demasiado alseñor Andrés. Mi hija es un poco imprudente, no ha visto mucho del mundo y puede comportarse de manera algo inapropiada. Le pido disculpas por eso—dijo Julio con una sonrisa, su inglés fluido combinado con su tono de voz bajo y magné