Era la tarjeta negra de Sebastián en el banco.
Daniela había ayudado a organizar las cosas de Sebastián incontables veces.
Ella retiró su mirada ligeramente: —Creo que tu hermana tiene razón, regalar algo así es un poco simple, ¿verdad? —
Sofía se quedó perpleja por un momento, sin saber en ese instante qué decir.
Daniela le sonrió y tomó la tarjeta negra que Sofía había dejado sobre la mesa, llevando a Emilia directamente a la joyería más cercana: —Después de todo, es un evento muy importante,