Al instante, la voz de Antonia resonó a través del teléfono: —A las diez, en el Café Sol y Luna. Tengo algo que decirte.
Sin esperar la respuesta de Daniela, colgó el teléfono.
Daniela guardó de inmediato su móvil con calma y continuó la conversación con Lucas: —Se trata de Elvira, la cuidadora de mi madre.
—De repente quiere regresar a casa, dice que tiene un asunto muy urgente que atender. Pero siento que algo no cuadra.
Lucas afirmó: —Entendido, me encargaré de investigar a fondo que sucede.