Capítulo 129
Daniela sintió un repentino sobresalto en lo profundo de su corazón y miró rápidamente hacia allí.

Sebastián sostenía con delicadeza a Sofía, mientras la copa de champaña en la mano de Sofía seguía temblando.

Y al lado, en el cuadro Nocturno sobre el mar, había unas gotas de agua muy visibles.

Antonio, con una expresión de dolor, exclamó de inmediato: —¡¿Cómo pudiste entrar con líquido?!

Si Sofía fuera su alumna, ya la habría regañado.

Pero Sofía era una donante y, realmente no sabía ni cómo emp
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