Ante su insistente interrogatorio, solo pude admitir que el hombre con quien había tenido una noche de pasión era Armando.
—Jazmín, creo que ese tal Armando no está nada mal. Si pudieras estar con él, sería mucho mejor que estar con ese desgraciado de Gaspar.
Probablemente queriendo ayudarme a superar mi desamor, Gala comenzó a sugerirme ideas descabelladas.
Sacudí la cabeza con resignación, lamentando su exagerada imaginación. La verdad es que entre Armando y yo no había nada más que esa noche