Si realmente quisiera dinero, desde la primera vez que tuve una relación con él, podría haberle pedido dinero, pero no lo hice. Hoy no quiero discutir con él, ni confrontarlo, solo quiero tener una buena conversación. Aunque es una persona dominante, su corazón no es del todo duro.
Con su mirada llena de curiosidad, Armando me observaba de arriba abajo, sin decir una palabra. En sus profundos ojos se agitaban emociones que no podía descifrar, y no sabía qué diría o haría en el siguiente momento.