Después de la desastrosa noche de bodas, las cosas no lucían bien en el matrimonio de Sennet con Alana. Tres semanas en las que lucían como la pareja perfecta ante los extraños, pero tan pronto quedaban a solas, la chica a duras penas le dirigía la palabra a menos que fuese para hablar algo de su plan.
Lo único que sí parecía funcionar era el negocio con los Hamilton, Sennet asumió el liderazgo con la ayuda de Alana, ella se encargaba de ser la imagen en relaciones públicas, pero las cuentas