104. Testigo
El juicio fue una de las cosas más tensas que Emanuele había presenciado en su vida. Siempre veía en los libros cómo la chica buena destacaba brillando por su autenticidad, respeto y carisma evidente, pero esto era la vida real. En la vida real, a la gente buena le pasaban cosas malas, y ni siquiera había un patrón que escudriñar. Reinaba el caos.
El juez debía de rondar los sesenta años, pero estaba muy bien conservado. Sus ojos eran serios, pero no amenazadores, y su pelo canoso estaba liso y