Narra Alondra Ferreyra
–David, vámonos mi amor. Tengo mucho miedo – Le dije sin dejar de temblar – No quiero salir hasta que sepamos que esa mujer ha vuelto a estar encerrada, es un peligro para la humanidad.
–Vámonos mi princesa, nada malo te pasará. Te lo juro. Veremos qué hacer.
Nos fuimos a casa de David, Carmen al vernos volver tan rápido de la plaza supuso que algo malo estaba pasando, pero no nos pudo preguntar nada, ya que con ella se encontraba una de sus amigas. David y yo saludamos