Ares me dio una última mirada y masajeó mi pierna por última vez antes de acomodarse en su asiento. De hecho, mentí un poquito, porque ahora estoy agonizando con la mala sensación del entumecimiento que empieza a dispersarse, como si un hormiguero entero estuviera festejando bajo mi piel, pero está bien, ya pasará.
O es eso, o mi pierna se caerá.
Afortunadamente, no tardé en volver a sentirme normal, y cuando llegamos al estacionamiento para empleados de GOTMAN logré salir del auto sin ningún p