CAPÍTULO 11
Sus ojos azul zafiro me comen viva. Sus manos agarran con fuerza mis muñecas y esa sonrisa ladina que tiene en sus labios me dice que estoy metida en serios problemas. Escucho a la abuela otra vez llamarme y conociéndola como la conozco sé que si no salgo ahora es capaz de volarse el arbusto solo para saber lo que estoy haciendo.
Intento colocarme en pie, pero Sergei me bloquea el paso, le abro los ojos para que sepa que este juego no me está gustando. Si alguien me llega a ver con