El rostro de Vivienne palideció, su pecho agitado por la ira provocada por las hirientes palabras de Elara.
Sin embargo, Vivienne se contuvo de confrontar a Elara. Sabía que no debía armar un escándalo, sobre todo con el público ya mirándola con recelo.
El director, aún recuperándose del shock, observó cómo Elara se retiraba con elegancia.
Sin embargo, Elara aún no había salido del edificio. En cambio, se dirigió a la oficina de Leonardo, y tal como había previsto, se estaba desarrollando una d