XIV. La mansión de Ethan Wilde
Después de un tiempo de ver vallas y más vallas, porque todas estas mansiones estaban protegidas por altos muros de seguridad y vigilantes.
Los tres autos se detuvieron frente a una alta puerta negra, con hermoso e intricados patrones de flores en la reja de acero. Al lado, de una pequeña caseta, salió un conserje uniformado.
El secretario Conrad se bajó de nuestro auto, que era el del medio, supongo que los demás estarían llenos de guardaespaldas y habló un momento con el portero, el cual le e