LVII. Todo estará bien, mamá
Bip. Bip. Bip
Escuchaba el pitido constante de un aparato sonando y quería pedirle a alguien que por favor lo callara, pero sentía mi garganta cerrada y sin una gota de humedad.
Mi cabeza se sentía embotada y pesada y mis pensamientos no eran para nada coherentes.
Al parecer me dormí de nuevo y comencé a soñar con cosas de mi vida, como si fuese una película antigua. Me vi sonriendo con mis padres en un viaje a la playa cuando era pequeña.
Elena también estaba ahí en este extraño sueño oníri