—Oye, Ximena... ¿Qué fue lo que te gustó de Dante? —preguntó, dejándome en shock.
Mis ojos se quedaron en blanco por la repentina pregunta que me había hecho Eric. Estábamos sentados sobre la tela en una tarde agradable en donde nos abrazaba el viento.
Mis labios estaban abriéndose y cerrándose para encontrar la respuesta, aunque no sabría explicarla con exactitud. Por lo menos tenía que hacer el intento.
—Creo que... Me enamoré porque fue el primer chico en prestarme tanta atención —confesé, a