Fernando.
Verla con un poco de celos, no me hace creerme el mejor hombre del mundo, ni mucho menos me hace sentir el más afortunado. Sé que Paulina fue muy abierta en la empresa y su cercanía desencadeno sospechas, en una verdad que para mí no tiene ninguna importancia —Debo parecerte una tonta, ¿cierto? —Me dice mirando para el jardín de nuestra mansión.
—Sabes que no —Rebato y llevo mi mano al mentón de su rostro para mirarle fijamente.
—Si estuviste a punto de pedirle matrimonio, ¿es porque