Mundo ficciónIniciar sesiónMuerdo mis uñas, o bueno, lo poco que queda, la ansiedad me calcome viva, falta diez minutos para culminar mi turno. Ya perdí la cuenta de las veces que he volteado hacia la puerta cada vez que suena la campanilla del local, imaginando que es él.
«Quizás se le olvidó» pienso.Ayudo a Sam a guardar los nuevos libros que han llegado hoy, mientras Nora se encarga de limpiar las mesas embarradas de café. El reloj marca las cinco, nos disponemos a cerrar el local, y luego echamo






