VINCENT
—¿Eh... quieres que te enseñe cómo hacer que un hombre se corra?— Repito sus palabras con voz ronca, mis ojos se mueven hacia sus labios mientras ella tira del inferior entre sus dientes. Mis oídos resuenan con lo que acabo de oír, su voz jugando a la felicidad dentro de mi cabeza.
—No—, dice y algo se desinfla en mi pecho. —Quiero que me enseñes a hacer que te corras. No me importan los demás hombres.
La sensación en mi pecho se dispara, mi sangre se precipita a la ingle en un instante