CARMEN
—¿Me veo bien?— Me paso las manos por el pelo, mirándome en el espejo retrovisor del coche.
Elegir un vestido perfecto suele resultarme fácil, pero esta noche me siento más cauta con mi aspecto. Después de pasar una hora delante del armario, acabo eligiendo un vestido de cóctel azul real, sin hombros, con una abertura lateral que me llega por encima de la rodilla.
—Siempre tienes buen aspecto, Carmen. Deja de preocuparte—, dice Vincent, entrelazando nuestros dedos, haciéndome mirar nuest