Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio seguía suspendido sobre el arroyo, pesado, denso, vibrando como si el aire estuviera cargado de electricidad. Lila, ya vestida, todavía sentía cada latido de su corazón como un golpe contra el pecho. Su cuerpo seguía reaccionando a la presencia de él y, por más que intentara recomponerse, cada detalle la delataba.
Al fondo, las risas de Catarina y Maurício fueron apagándose poco a poco. Los







