Hanna Becker
New York
No pensaba regalarle uno de mis besos, que sabía que, aunque lo negara le encantaban los míos, después de todas las tonterías que ha dicho.
–Entraré a trabajar, a dónde no te importa – Le susurré al oído – Pero ya que insistes tanto en saberlo. Te propongo algo, quédate a dormir esta noche aquí y mañana temprano me llevas a mi nuevo empleo ¿Aceptas?
–Siempre te has de salir con la tuya, no sé cómo es que puedes vivir así Hanna en serio, eres un misterio para mí.
–Así llega