Devin Becker
New York
Hanna y yo, nos metimos a la tina a refrescarnos esa noche en la suite luna de miel, me sorprendí al ver a la belleza de mi esposa, quitándose las prendas que cayeron al suelo una a una, dejándome sin palabras y totalmente embelesado por su hermosura, ella entró a la tina tomando mi mano y cuando la tuve ahí dentro conmigo, la llené de besos haciéndola suspirar del deseo y del amor que ambos sentimos.
–Hanna, esto es un sueño para mí – Dije al separarnos del beso – Después