CAPÍTULO 98: MENTIRAS Y VERDADES
Jake nos hace reír a los dos con su pregunta, pero mi corazón se agita al pensar en la posibilidad de que él me acepte como su madre. Es una idea que apenas me atrevo a considerar, pero que se siente como un sueño lejano, casi inalcanzable.
—¡Ay, Jake! Qué cosas dices —contesta Edward, riendo, pero hay una nota de incomodidad en su risa.
Aunque no quiero irme, veo la hora en su reloj y sé que es tiempo de regresar a casa. He descuidado mis responsabilidades en l