El Spa era un lugar popular, gracias a todas las trabajadoras que trabajan y trabajaron en el lugar, porque la dueña siempre buscaba aprovechar el talento de sus chicas para impulsar su negocio, pero cuando ya destacaban mucho… Deborah se encargaba de enseñarles que solo eran trabajadoras y si se llegaban a revelarse contra ella, simplemente le pedía ayuda a su esposo para deshacerse de ellas.
Y ahora era el turno de esa chica, pero el problema es que el imbécil de su marido no le contestaba su