Alina estaba feliz, todos los nuevos sirvientes eran de su agrado ya que ninguno se metía con ella y le daban el respeto que se merecía e igual ninguno seguiría las ordenes de nadie más, por lo que ni el consejo, ni su padre, abuelo ni Miguel les darían órdenes.
Adicional como nueva medida la castaña ordeno que las habitaciones de Alfonso y Martin pasaran a la zona sur de la mansion e igual no tendrían sirvientes personales, si deseaban algo debían caminar para pedirlo.
En esos momentos ella es