Capítulo 42. Consintiendo a su esposa
Kaia abrió los ojos, había descansado como nunca antes, miró a Vincenzo que continuaba con los ojos cerrados, pero su respiración era diferente, por lo que pensó que estaba despierto.
— ¿Estás despierto, verdad?
Su esposo sonrió y abrió sus maravillosos ojos, ella estaba embelesada con ese hombre, era tan perfecto.
— No me quería mover para no despertarte, estabas tan profunda que hasta envidia me dio verte así.
Vincenzo no había dormido nada, había pasado todo ese tiempo viéndola, sintiendo su