Ella y su familia llegaron al estacionamiento.
Justo en ese momento, el coche de Tiesto se detuvo frente a ellos.
Él ya sabía lo que había ocurrido dentro del salón y había venido apresuradamente, preocupado de que Ella pudiera haber salido herida.
Lora sonrió.
—Tiesto, ¿vienes a recoger a Ella?
—Sí —respondió él mientras caminaba directamente hacia ella.
Al verla tranquila, sintió un dolor sordo en el pecho.
Sabía que estaba fingiendo calma para evitar que él se preocupara.
En ese instante, ot