Capítulo XIII. Un juego peligroso: La Adoradoras y La nueva secretaria.
Elena.
- “¿Me puedes decir a que está jugando el idiota de tu jefe?”- le pregunté a Barbara cuando salimos del despacho, asombrada por que la reacción de la secretaria al cerrar la puerta fue partirse de risa.
- “Desde luego, que ustedes dos están para que los pongan de actores en una serie o una película, nunca me había divertido tanto, ni siquiera con la novelas turcas que veo al mediodía, ¡Por dios, si sigo riéndome me voy a o…, hay dios mío!”- me decía la secretaria agarrándose el estómago d