Capítulo 48

Observo fijamente la vista de la ciudad desde mi oficina, termino de tomar un sorbo de café y suspiro volviendo a mi escritorio.

Las vacaciones ya pasaron y tengo un deber con mi trabajo en esta editorial y para mi pesar con la de Alfredo.

Este último no se nada de él y por lo que me dice mi secretaria ni siquiera se ha presentado por aquí o ha llamado.

Unos toques en la puerta me sacan de mis pensamientos, la puerta se abre y entra Alfredo con un aspecto un poco mal.

—Hola —Musita suaveme
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