—¿Hola?, ¿eso es lo único que puedes decirme? —protestó una mujer del otro lado de la línea—, ¡esperé tu llamada por días!
William sonrió, a Magnolia Abram, le encantaba exagerar y hacer drama. Estaba seguro, que, si hubiese estudiado actuación, sería una actriz muy galardonada.
—Maggie, no he tenido tiempo de nada. He tenido que ponerme al día con la empresa, me dejaron mucho trabajo, que necesita muchas revisiones —respondió con cariño.
—Tuviste tiempo para una boda, a la cual no fui invitada