Verónica dejó caer los hombros, derrotada. Se estaba rindiendo, no podía seguir como estaba. La situación se complicaba con cada segundo que pasaba y ella tenía que cuidar el bebé que crecía en su vientre. El estrés de no saber qué pasaría al día siguiente le comenzaría a pasar factura en cualquier momento.
—Me rindo, Hope. Lo mejor para todos es que lo deje ir
Hope abrió la boca para protestar, pero la imagen que la mujer de su nieto estaba proyectando, le decía que no lo hiciera. Ella era muy