Pov de Aria
“Dicen que nunca pierdes.”
No levanté la vista del contrato. “No pierdo.”
Hubo una pausa.
Luego...
“Entonces quizá quieras explicarme por qué alguien acaba de intentar arruinar tu trato.”
Eso llamó mi atención.
Levanté la mirada lentamente.
No había cambiado tanto como esperaba.
La misma mandíbula marcada. Los mismos ojos firmes. Solo que ahora parecía mayor. Más duro. Como si la vida hubiera tenido tiempo suficiente para moldearlo.
“Ryan,” dije, recostándome ligeramente en la silla