Me desperté con la luz del sol en mi rostro. Al girarme me percaté de que Juan Miguel estaba entrando al cuarto con una charola con el desayuno en sus manos.
—Buenos días, mi vida. Esta vez no debi salir huyendo antes de que entré tu tia.
—¡No otra vez!—Exclame al percatarme de que estoy vestida con su ropa
—No pasó nada, amor, te mojaste y por eso te vestí con mi ropa.
Me dirigí al baño a devolver el contenido de mi estómago.No puedo creer que bebi hasta olvidar mi nombre.
Luego de cepillar m