Era la mañana de sábado donde Jin despertó notando que seguía en la sala y sus papas estaban a su lado durmiendo, algo que le agrado donde busco acomodarse para seguir durmiendo; plan que solo duro unos 15 minutos. Ya que, al moverse un poco entre sueños, estos fueron espantados al escuchar un fuerte rugido seguido de los sonidos de arañazos en la puerta, donde el ruido también despertó a los pelinegros.
- Ah… ¿qué pasa? – pregunto Stefanie adormecida.
- Hm… no sé, ah… - hablo Ángelo quien igua