Tras acordar un sistema que funcionaba para todos, se quedó estipulado que Jin pasaría unas horas en la oficina y regresaría a casa con Stefanie tras acabar las clases, justo para la hora de la comida; un acuerdo muy satisfactorio para todos y lo mejor era ver que Jin se estaba acoplando a ese ritmo de vida y ya no lloraba o se sentía angustiado al no ver por las mañanas a la pelinegra.
Aunque justamente ese viernes por la noche, Ángelo se notaba inseguro y hecho un manojo de nervios; lago que