Capítulo 54: La extraña mujer.
Club caricias.
—Basta Abel, ya lo de nosotros es pasado. Eso lo tengo muy claro.
—Yo lo tuve claro hasta ahora, perdón Sofía.
—Ya pasaron los treinta minutos. Vamos a conversar en mi camerino, allí te explico muchas cosas y así, de una vez limamos asperezas.
—Están bien, quien quita y luego somos amigos.
—Vamos—lo toma Sofía, por el brazo y sale junto con él. Velozmente, le hace una seña a Salomón, dándole a entender, que todo está bien.
—¿Y ese orangután? —pregunta Abel, al ver percatarse