Mundo ficciónIniciar sesiónLa chica se quedó viéndome por unos segundos con el rostro pálido, para luego emitir en un tono de voz pendenciero:
—No creas que eso me importa o quiera estar... —titubeó un momento —. Tu dulce compañía, los viejos y yo no tenemos temas de conversación en común... a excepción de mis abuelos, en cambio, contigo no hay nada de lo cual hablar.
Me quedé observándola enojado. Esta condenada mocosa lograba irritarme de una manera sorprendente, estaba hast







