Amelia Punto de Vista
Estaba equivocada. Los sueños se hacen realidad. Cuando Albert me trajo a este barco para cenar, tuve que esforzarme mucho para recordarme a mí misma que solo éramos amigos con derecho a roce. Mi corazón quería creer que éramos algo más, pero era peligroso esperar eso.
El yate era precioso, y con la puesta de sol y la cena en medio del océano, también era romántico. Pero tenía que recordarme a mí misma que para Albert esta era solo una noche más. Al igual que en Europa, él