Capítulo 32
Aquellas palabras me dejaron con la boca abierta, Mire a Augusto que parecía no entender nada de lo que decía.
Diego que no sabía de mi amorio, la tomo de la cintura, la llevo al sillón y pidió un poco de agua, que Sara nerviosa trajo.
—¿Ese no es el figutivo? ¿Cómo lo conociste? —Diego acaricia las mejillas de su hermana, ya me había hablado de ella, era su adoración.
Sus padres murieron cuando ellos eran pequeños, la manada pasó a estar al mando de lobos ancianos hasta que el asum