Capítulo 72
Agarre del cuello al maldito de Thomas y lo hubiese asfixiado de no ser porque Diego me separo de el.
—¡No digas esas estupideces! Es claro que es una mentira, y no voy a permitir que de nuevo lastimes la integridad de Mila como lo has hecho desde siempre.
El soltó una sonrisa cínica, se burló de mi mientras intentaba recuperar la respiración, no debí separarme, Thomas era una maldita víbora que necesitaba quedarse sin cabeza.
—Puedes creer eso si te hace sentir más tranquilo, pero