CAPÍTULO 105: EL SABOR MÁS DULCE.
CAPÍTULO 105: EL SABOR MÁS DULCE.
—Te deseo… —murmuró Artem, su voz ronca, mientras sus labios recorrían los de Liana, ansiosos, como si cada beso fuera insuficiente.
Acaban de regresar del bar, y el alcohol corria por sus sistemas. Sin embargo, eso solo sirvió para avivar el hambre en ellos. Las manos de Artem, ya intrépidas, se deslizaban por la curva de su espalda, explorando cada rincón de su piel como si fuera la primera vez.
—Yo también te deseo… —respondió Liana, con un susurro cargado