CAPÍTULO 89: MAL ENTENDIDO.
No sé cómo llamarle a todo lo que me ha pasado estos días, tal vez karma, destino o mala suerte, pero sea lo que sea es un hecho que me está jodiendo la vida, porque cuando llegué a mi casa el auto de mi padre estaba estacionando y aunque no quería hacerlo tuve que entrar solo para darme cuenta lo maldito que puede llegar a ser solo por salirse con la suya, ¿a qué me refiero? A que mi casa está completamente vacía.
- ¿Qué mie*da tienes en la cabeza para llevarte mis cosas? —le grité a mi padre