La incomodidad durante el transcurso parecía eterna, pero por fin llegamos a una de las casas de seguridad, Jasón bajó y los llevó adentro mientras yo esperaba en el auto, aunque en algún momento tengo que bajar, pero de solo recordar esa m*****a conversación del día siguiente de la despedida se me revuelve el estómago. Unos golpes en la ventana me sacaron de mis pensamientos así que tuve que bajar.
-¿Qué quieres? Yo vigilaré desde la camioneta un par de horas y luego me iré. —le dije a Jasón a