Mundo de ficçãoIniciar sessãoLo observo un poco más, pero al no hacer nada más, decido ignorar el aviso de mi computadora y me sumerjo de nuevo en el trabajo que estábamos haciendo antes de la interrupción. Las seis de la tarde nos encuentran todavía tirados en el piso, trabajando en nuestras ideas.
—Ema, ya es hora de irme. ¡Robert no deja de llamarme! —me informa Joe.—Está bien, Joe. Nosotros nos vamos a quedar un poco más. Hasta






