Mundo de ficçãoIniciar sessãoJoe lo fulmina con la mirada. Roberto lo atrae y lo besa en los labios delante de todos. Entre bromas, risas y pequeñas puyas, todos terminamos trepándonos en los autos en dirección al yate. La marina nos recibe con una brisa cálida, y apenas estacionamos, el impacto de ver aquel barco de lujo vuelve a disolver cualquier conversación sobre celos o secretos.
—¿Por qué no lo dijiste cuando me viste buscando yates para alquilar? —






