Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor unos instantes, la tensión pareció disiparse, dándonos un respiro. Aunque sabía que la tormenta no había terminado. Horacio seguía acechando, pero ahora estaba más decidida que nunca a enfrentar juntos lo que viniera. Porque si algo tenía claro, era que no pensaba soltarle la mano. Jamás. —Entonces, amor, no vuelvas a sufrir solo —dije con dulzura—. ¿No te has fijado en lo calmada que he estado t







