CAPÍTULO 86: LEJOS DE MI HIJO.
CAPÍTULO 86: LEJOS DE MI HIJO.
—Eres un inútil, Gabriel —escupió Dayana, su voz fría como el hielo—. No sirves para nada. Ni siquiera pudiste convencer a tu padre de quedarse. ¿De qué me sirves si no puedes hacer lo único que te pedí?
Gabriel levantó la mirada, con los ojos llenos de lágrimas.
—P-perdón, mamá —sollozó, su voz temblando mientras intentaba explicarse—. Yo… yo le dije, pero… pero no quiso…
Dayana se inclinó hacia él, agarrándolo bruscamente del brazo y sacudiéndolo con fuerza.
—¡P