CAPÍTULO 125: ÉL NO VENDRÁ.
CAPÍTULO 125: ÉL NO VENDRÁ.
El jardín de la mansión D’Angelo estaba finamente decorado. Guirnaldas de luces blancas colgaban entre los árboles, flores frescas adornaban cada rincón, y una suave melodía instrumental se mezclaba con el canto de los pájaros. La brisa movía las cortinas de una carpa blanca, mientras Gabriel y Zoe corrían entre los arbustos, jugando a atraparse.
Poco a poco, los invitados comenzaron a llegar.
Mientras tanto, en una de las habitaciones, Adeline terminaba de arreglarse